Diez y ocho equipos fueron llamados pero sólo cuatro de ellos respondieron a la invitación hecha por “la Dimayor” para participar en la primera fecha del campeonato de fútbol colombiano de la categoría B en su versión XVI; Patriotas, Girardot, Tuluá y Expreso Rojo.
La causa, tres aspectos fundamentales: la falta de reconocimiento deportivo otorgado por Coldeportes, la falta de dinero y la falta de compromiso por parte de algunas instituciones deportivas que se negaron a prestar sus canchas para que equipos como Bogotá pudieran realizar su partido.
Las velitas de la torta no se apagaron con el pitazo inicial en siete plazas, el baile principal con vals incluido al cantar los goles que se pudieron realizar tampoco pudo sonar, y la champaña que se pudieron tomar los hinchas al ver a su equipo triunfador tampoco se abrió por no comenzar este evento en los estadios como debía corresponder.
El resto de equipos debieron quedarse en casa como la novia fea que dejaron plantada para ir a la fiesta más importante de su vida, esperando que se defina la situación y que puedan el próximo sábado comenzar la segunda fecha del torneo sin novedades.
Qué pasará con esta situación? Pues no se sabe y el reconocimiento deportivo para algunas instituciones puede demorar más de lo previsto dando pie para que sigan los aplazamientos y el retraso en la programación; esto no es juego limpio señores, más bien es una burla del sistema burocrático que existe en nuestro país que hace frenar a los equipos que si cumplen disciplinadamente con sus obligaciones.
Que esto no se vuelva un ciclo vicioso que favorezca la mediocridad y perjudique al fútbol de la B y por ende, a los hinchas que domingo a domingo acompañan a sus equipos en las tribunas de los estadios para comenzar la fiesta, esa fiesta que se espera con alegría desde el comienzo de año y que permitirá al final de ésta, poner en la categoría A al mejor de todos.
La causa, tres aspectos fundamentales: la falta de reconocimiento deportivo otorgado por Coldeportes, la falta de dinero y la falta de compromiso por parte de algunas instituciones deportivas que se negaron a prestar sus canchas para que equipos como Bogotá pudieran realizar su partido.
Las velitas de la torta no se apagaron con el pitazo inicial en siete plazas, el baile principal con vals incluido al cantar los goles que se pudieron realizar tampoco pudo sonar, y la champaña que se pudieron tomar los hinchas al ver a su equipo triunfador tampoco se abrió por no comenzar este evento en los estadios como debía corresponder.
El resto de equipos debieron quedarse en casa como la novia fea que dejaron plantada para ir a la fiesta más importante de su vida, esperando que se defina la situación y que puedan el próximo sábado comenzar la segunda fecha del torneo sin novedades.
Qué pasará con esta situación? Pues no se sabe y el reconocimiento deportivo para algunas instituciones puede demorar más de lo previsto dando pie para que sigan los aplazamientos y el retraso en la programación; esto no es juego limpio señores, más bien es una burla del sistema burocrático que existe en nuestro país que hace frenar a los equipos que si cumplen disciplinadamente con sus obligaciones.
Que esto no se vuelva un ciclo vicioso que favorezca la mediocridad y perjudique al fútbol de la B y por ende, a los hinchas que domingo a domingo acompañan a sus equipos en las tribunas de los estadios para comenzar la fiesta, esa fiesta que se espera con alegría desde el comienzo de año y que permitirá al final de ésta, poner en la categoría A al mejor de todos.
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